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Historia

La historia de la AMCC, legal e históricamente conocida como Asociación Colectivo de Mujeres Constructoras de Condega“María José Talavera”, se remonta a 1987, cuando un grupo de mujeres brigadistas de Estados Unidos construyeron en la localidad, apoyadas por un grupo de ocho mujeres del municipio, la Escuela primaria Moisés Córdoba.

Trabajar mano con mano con aquellas mujeres capacitadas en un oficio tradicionalmente masculino sirvió como acicate para sus homólogas condeganas, que contemplaron la creación de una escuela taller de oficios relacionados con la construcción y dirigida específicamente a las mujeres de la zona.

La AMCC fue constituida legalmente, con personería jurídica, en 1990.


Aprender haciendo

“Aprender haciendo” fue y sigue siendo la máxima de la AMCC: potenciar las capacidades de las mujeres jóvenes desde el impulso de sus habilidades y no desde el asistencialismo, en un marco de reivindicación de presencia femenina en la esfera pública y de reconocimiento de sus derechos como ciudadanas.

Precisamente, fueron las mismas socias fundadoras de la AMCC las que iniciaron la autoconstrucción de su local en 1992, para lo cual recibieron el apoyo de diversas organizaciones interacionales y formación técnica de voluntarias, cooperantes y técnicos locales en albañilería, electricidad, carpintería y ebanistería. Asimismo, se recibieron donaciones de herramientas y para comprar máquinas de carpintería. El local fue inaugurado oficialmente en agosto de 1995. A partir de ese momento, los productos y muebles de madera fabricados por la AMCC empezaron a venderse en el mercado local, incluyendo trabajos realizados para la Alcaldía y muebles para ONG de mujeres, entre otros.

La capacitación recibida por la AMCC se amplió con las especialidades de soldadura y mantenimiento de máquinas. La capacitación de las propias mujeres constructoras se completa también con cursos sobre docencia. Gracias a ello, en el periodo 1996 – 1999 se impartieron cursos de 168 horas para grupos pequeños de mujeres. También en esa época, el local se amplió con la construcción de un edificio de dos pisos.

La AMCC seguía creciendo, y necesariamente debía profesionalizarse y ampliar su personal. Con este fin participa en cursos cortos sobre diversos oficios técnicos extendiéndose a terceras mujeres; algunas, futuras socias de la asociación.


Reconstrucción tras el MITCH y otras obras en beneficio de la comunidad

El huracán Mitch, uno de los ciclones tropicales más poderosos y mortales que se han visto en la era moderna, dejó cantidades históricas de precipitaciones en Nicaragua y la región centroamericana. En Condega, diversos barrios se vieron anegados por el agua.

Desde 1999 a 2001, la AMCC construyó 32 viviendas en Condega para mujeres jefas de hogares que habían quedado sin casa o estaba ésta en situación de riesgoa consecuencia de las crecidas. Once de ellas fueron erigidas íntegramente por mujeres, con el apoyo de brigadistas calificadas y no calificadas. Durante este periodo se firmaron además contratos con otras organizaciones también encargadas de la reconstrucción de Nicaragua para la fabricación e instalación de puertas y ventanas.

Con posterioridad, las mujeres de la AMCC han llevado a cabo otros trabajos que también inciden en el entorno de Condega. Ejemplo de ello es la construcción de 18 viviendas para personas de la tercera edad, acondicionadas y amuebladas (la construcción de dos de estos hogares fue dirigida exclusivamente por mujeres). En todas las viviendas, oficiales y aprendizas de la AMCC elaboraron e instalaron todas las puertas, ventanas y culatas, así como los sistemas eléctricos y de fontanería.


Hacia una mayor profesionalización

La capacitación del personal y el trabajo productivo de la AMCC siguieron incesantes. A partir de 2002, se inició un proceso para la profesionalización de su labor: formación docente, elaboración de manuales y acondicionamiento del local fueron los pasos que se fueron dando y que dieron lugar a que en 2005 se fundara oficialmente la Escuela de Formación Técnica de Mujeres con la especialidad de carpintería. Un año más tarde, la Escuela se vio ampliada con las de electricidad y soldadura.

En 2006 se elabora colectivamente la tercera planificación estratégica, que abarcó el periodo comprendido entre 2007 y 2011, durante el cual 51 mujeres se graduaron en los cursos básicos. En 2008 la matrícula en la Escuela Técnica se abrió también a jóvenes varones (se graduaron 5). Además, se capacitaron 30 mujeres y 47 hombres en cursos de especialidades. Mientras, se gestionaban y ejecutaban proyectos específicos que incluían el componente de fortalecimiento institucional con el apoyo de la cooperación internacional y coordinación con grupos afines.


Capacitación de genero y derechos sexuales y reproductivos

A partir de 2005, la AMCC amplía el Módulo de Género dentro de los cursos técnicos, lo que permite a las alumnas cuestionarse las relaciones de poder sobre las que se basa la sociedad que las rodea. Identidad de género, maternidad y sexualidad son, entre otros, los temas abordados.

El número de beneficiarias de esta capacitación se ve ampliado en 2008, cuando la AMCC identifica la necesidad de ampliar su capacitación sobre género a las comunidades rurales que rodean Condega. Tres jóvenes egresadas de cursos técnicos y con interés en enfocarse en este componente se constituyen entonces en el grupo denominado “Nací para Volar”, que se encarga de llevar estas enseñanzas hasta la fecha a 80 jóvenes mujeres de las comunidades.


Sueños de futuro

Con una trayectoria de 25 años, la AMCC está en disposición de seguir creciendo para así continuar ofertando sus innovadores y necesarios programas a más mujeres jóvenes del norte de Nicaragua.

En la actualidad, la AMCC ha diversificado los cursos ofertados según la demanda detectada: los cursos de introducción a carpintería y soldadura blanda (fabricación de silos para almacenamiento de granos básicos) se ofertan también en las comunidades rurales.

En 2010 se compró un terreno que habrá de constituirse como nueva sede de la AMCC. Un nuevo espacio construido bajo el principio de aprender haciendo (lo están construyendo las alumnas de la Escuela de Formación Técnica, en colaboración con recursos humanos locales), y en el que se podrán seguir potenciando las capacidades de las mujeres jóvenes de Nicaragua.